¿Cómo afecta el mal tiempo a las terrazas en Santander?

¿Tu terraza se ve castigada por el clima cántabro? Descubre cómo protegerla de la lluvia y el viento con soluciones eficaces y duraderas.

La lluvia: una constante que exige previsión

En tierras donde el cielo parece pesar más que el suelo, como ocurre en Cantabria, la lluvia no es un imprevisto, sino una presencia habitual. Esta persistencia hídrica condiciona de forma directa la vida útil de las terrazas, sobre todo cuando los materiales no han sido seleccionados con un mínimo de sensatez. La madera, por ejemplo, si no está debidamente tratada, se hincha, se agrieta y, al cabo de un tiempo, cede. Y no hablemos de los textiles; la humedad permanente los convierte en caldo de cultivo para mohos y bacterias.

Los charcos persistentes, además, deterioran pavimentos mal instalados o con pendientes defectuosas, filtrando el agua hacia capas inferiores. Esa humedad, atrapada y sin salida, acaba ascendiendo por capilaridad y destruyendo lo que antes parecía sólido. Por eso, en Reformas Santander insistimos siempre en la impermeabilización rigurosa y en el uso de suelos con sistemas de drenaje eficientes.

Viento cántabro: invisible pero implacable

Aunque a menudo se subestime, el viento puede ser incluso más traicionero que la lluvia. No solo azota con fuerza, sino que se cuela por rendijas, levanta toldos, tambalea pérgolas y arrastra mobiliario ligero sin previo aviso. En la cornisa cantábrica, donde las ráfagas alcanzan velocidades considerables, cualquier elemento mal anclado se transforma en un proyectil.

Instalar cortavientos de cristal templado o cerramientos abatibles es una decisión práctica, no un lujo. No se trata únicamente de confort, sino de seguridad. Estos sistemas permiten aprovechar la terraza incluso en los días desapacibles, creando microclimas agradables sin renunciar a la luz natural. Además, en Reformas Santander trabajamos con herrajes que resisten no solo la corrosión marina, sino también la furia del norte.

Soluciones duraderas para combatir el clima

La experiencia nos ha enseñado que cada terraza en Cantabria debe concebirse como una plaza fuerte: bella, sí, pero también resistente. Por eso recomendamos estructuras de aluminio o acero galvanizado, tejidos técnicos impermeables, maderas tropicales tratadas en autoclave y suelos porcelánicos antideslizantes. Todo con un único fin: que ni la lluvia ni el viento arruinen lo que se ha construido con esmero.

En Reformas Santander, cada reforma de terraza en Santander parte de un principio simple pero contundente: si la climatología impone sus reglas, hay que saber interpretarlas para jugar con ventaja. Y eso empieza eligiendo bien cada componente, desde el anclaje más discreto hasta el último toldo.

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